AIPIsi Atención Psicológica Integral

ASISTENCIA PSICOLÓGICA INTEGRAL es un equipo multidisciplinar, con expertos en psicología clínica y psicopedagogía, con amplia experiencia y formación.

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¿Cómo se resuelven los problemas escolares?

Es bastante común en nuestros días que los niños presenten problemas en la escuela.

Suele ocurrir que la institución escolar trata de resolverlos con sus propios recursos, pero cuando esto no sucede o no es posible, busca que la familia se haga cargo y consulte con un profesional, quien pueda identificar el problema y encarar un tratamiento.

Frecuentemente los problemas escolares son abordados desde las dificultades del niño. Después de un par de entrevistas con los padres, se hace el diagnostico de tres o cuatro sesiones con el niño y se empieza el tratamiento individual.

Trabajaremos desde una modalidad de trabajo derivada de los modelos de terapia sistémica y cognitivo-constructivista, intentamos resolver la situación y no centrarnos en cambiar al niño. Por ejemplo, en vez de mirar el síntoma que tiene el niño y “qué le pasa”, analizaremos cómo ese síntoma se expresa en conductas y qué hacen los demás ante ellas.

En las estrategias de trabajo incluiremos a la maestra y/o sus compañeros y nos centraremos en la tarea de orientar y guiar a padres y hermanos, por ende también de la organización escolar a modificar comportamientos.

Todo problema se expresa en un comportamiento, y todo comportamiento-problema da lugar a comportamientos de otros que buscan o desean cambiar.

¿Cómo trabajamos desde este enfoque?

Como psicólogos intervenimos para que toda descripción de la conducta se haga en términos concretos y observables.

Luego debemos efectuar un diagnóstico del niño y su contexto, y se evalúa con el niño, con sus padres y con la escuela, cuándo, dónde, con quién y cómo se presenta la conducta sintomática y si hubo algún intento de alguien para solucionarla.

Debemos averiguar a quién le molesta más el problema y si existe alguna persona o lugar en donde éste no se manifieste.

Ahora bien, ya sabiendo quiénes de todos los que rodean al niño tienen influencia, capacidad e interés para ayudar a resolver la situación, debemos buscar su colaboración para hacer algo bastante distinto a lo que venían haciendo al respecto.

Cuando esos allegados al niño consiguen realizar este cambio, puede decirse que el niño comienza a tener un tratamiento la mayor parte del día. Como consecuencia, el tiempo de tratamiento disminuye mucho y en general el problema se resuelve antes del año y suele ser frecuente alcanzar buenos resultados en muy pocas entrevista.

Resumiendo, se trata de

  • Realizar un trabajo en conjunto con la institución escolar para generar en el contexto las condiciones que permitan modificar la conducta sintomática.
  • Orienta y guiar a los padres, hermanos u otros familiares para que sean los ayudantes privilegiados del caso y que ayuden a desarrollar de este modo al máximo el nivel de competencia del niño, ofreciéndole nuevas respuestas e interacciones que lo insten a cambiar su comportamiento.
  • Intervenir con el niño para que soluciones el problema, aprovechando sus recursos personales y promoviendo su potencial.

Mi hijo tiene un problema.
¿De quién es la culpa?

Cuando los padres comienzan a observar situaciones tales como: que su hijo no presenta un cuaderno claro y prolijo, esta disperso en clase y no copia, no estudia, no entiende cuando la maestra explica, etc., empieza la preocupación.

Esta suele incrementarse cuando son citados por las autoridades del colegio.

Suele pasar que los padres no noten dificultad alguna, hasta que son convocados por el colegio. Cualesquiera que sea la situación genera e implica, tanto para las familias como para el niño un gran nivel de tensión, enojo, fracaso y miedo, concibiendo en muchos casos poca tolerancia a la frustración.

Suelen aparecer dos actitudes: el circuito de acusaciones y la búsqueda del causante del problema. Esta se intensifica si persiste el problema.

Puede suceder que los niños no se dan por enterados que tienen un problema, entonces encontramos chicos irritables, hostiles, agresivos, violentos en sus hogares, con sus hermanos, con sus compañeros, etc., puede ser una forma de expresar su angustia.

Los padres, muchas veces, se sienten frustrados y cansados por tener un hijo con problemas que les insume tiempo y preocupación, generando enojo hacia su hijo, o por el contrario, sienten culpa y se ocupan por demás de sus hijos, sobreprotegiéndolos, llegando a realizar tareas escolares y deberes que ellos deben realizar.

Como padres, me pregunto…
¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?

Para intentar resolver los problemas escolares, los padres deben dejar de interrogarse sobre quién tiene la culpa y enfrentar la situación.

Para ellos debemos realizar las preguntas adecuadas, que permitan encontrar la mejor forma de ayudar a los hijos.

Por ejemplo

  • ¿Cuál es específicamente el problema?
  • ¿Qué conducta estoy adoptando que no colaboran en la solución del problema; qué cosas hice para resolverlo y cuáles no intenté aún?
  • ¿Con quién cuento para formar el equipo que ayudará a mi hijo?
  • ¿Qué tengo que hacer para ayudar a resolver este problema?
  • ¿Cuál es el objetivo que me propongo con mi hijo/a, y qué es lo mínimo, chiquito y concreto que él/ella tendrían que lograr para que todos empecemos a ver que el cambio es posible?

Todos estos interrogantes marcan un modelo de procedimiento para poder pensar la situación problemática. Se diseña el camino más cómodo y efectivo para alcanzar el objetivo deseado y superar así esa dificultad especial que ha surgido.

Lic. Maria Fernanda Salgueiro

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